viernes, 20 de octubre de 2017

Vientos del pueblo


Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

viernes, 13 de octubre de 2017

Última cita

Playa Malvín / Petrona Viera

Ya por el aire navega tu memoria
y todo viene a mí como fue entonces.
Oh! sueño, ensueño, tiempo y tiempo
para siempre y siempre detenido.

Monstruosamente múltiple
se alza
se alzaba el mar sobre los malecones
mordiendo los costados de la tierra.
Y tú tuviste miedo, frío, amor tuviste.
Y amor hubo, miedo, amor, en nuestros corazones.

Cuando entonces por eso
se puebla el mar a tu conjuro
y un aire conocido dispone sus fantasmas,
y yo estoy solo, y la furia del mar puebla la tierra,
seres de niebla, blancos, se sientan a mi lado
y conmigo conversan como hermanos.

Luego vienes tú, flotando como harina.
Y silenciosa y blanca, fina y fría
vas diciendo tu nombre, hermana mía,
y en el aire derramas tu aire triste.

Mas, ya no basta tu nombre y su dulzura
cuando ahora, el recuerdo de todo me golpea.
Tú del mar venida, hecha de bruma acaso,
o de los sueños acaso rescatada,
vete y déjame solo.

Deja morir lo que ha muerto.
Lo que hemos dejado morir,
muerto de frío
del otro lado de los sueños, sueña.
Del otro lado está, y para siempre,
en un atardecer de mar y olvido.

viernes, 6 de octubre de 2017

Qué he sacado con quererte

¿Qué he sacado con la luna 
que los dos miramos juntos? 
¿Qué he sacado con los nombres 
estampados en el muro? 
Como cambia el calendario,  
cambia todo en este mundo.

¿Qué he sacado con el lirio 
que plantamos en el patio? 
No era uno el que plantaba, 
eran dos enamorados. 
Hortelano, tu plantío 
con el tiempo no ha cambiado.

¿Qué he sacado con la sombra 
del aromo por testigo, 
y los cuatro pies marcados 
en la orilla del camino? 
¿Qué he sacado con quererte, 
clavelito florecido?

Aquí está la misma luna 
y en el patio el blanco lirio, 
los dos nombres en el muro 
y tu rastro en el camino. 
Pero tú, palomo ingrato  
ya no arrullas en mi nido.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Con los agujeros



Te quiero más que a mis ojos,
más que a mis ojos te quiero.
Y si me sacan los ojos,
te miro por los agujeros.
Y si me sacan la lengua,
se deslenguarán mis versos.
Si me rompen los oídos
te escucharé por los sueños,
que aprendí a comunicar
por ese oscuro teléfono.
Y si me quiebran los brazos,
y si me cortan el cuello,
te anudaré con las venas,
dormirás en el estero
de un cuerpo que ya no es cuerpo
y quiere seguir siéndolo.
Y si me sacan el son
que enseñoré a mi pecho,
arrancándolo de cuajo
metiendo la mano dentro,
yo me haré el desentendido
con ferocidad entero.
Vivo en ti,
por ti cantando,
no nací para el silencio.

viernes, 15 de septiembre de 2017

El amor es un centro

Mario Benedetti en El lado oscuro del corazón (1992)

Una esperanza un huerto un páramo
una migaja entre dos hambres
el amor es campo minado
un jubileo de la sangre
cáliz y musgo/ cruz y sésamo
pobre bisagra entre voraces
el amor es un sueño abierto
un centro con pocas filiales
un todo al borde de la nada
fogata que será ceniza
el amor es una palabra
un pedacito de utopía
es todo eso y mucho menos
y mucho más/ es una isla
una borrasca/ un lago quieto
sintetizando yo diría
que el amor es una alcachofa
que va perdiendo sus enigmas
hasta que queda una zozobra
una esperanza un fantasmita.

viernes, 8 de septiembre de 2017

¿Cómo seré...

¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.

Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.

viernes, 1 de septiembre de 2017

since feeling is first

Autorretrato de Cummings. ca. 1920
















ya que sentir está primero
quien alguna atención preste
a la sintaxis de las cosas
no te besará nunca por completo
por completo ser un loco
mientras la Primavera está en el mundo
es algo que aprueba mi sangre;
y que mejor destino son los besos
que la sabiduría
lo juro señora por todas las flores. No
llores —el más perfecto gesto de mi mente
es menos que el temblor de tus párpados que dice:
somos el uno para el otro. Entonces
ríe, entre mis brazos recostada
porque la vida no es un párrafo
Y la muerte pienso no es un paréntesis

jueves, 24 de agosto de 2017

Un sueño

Casa Camuzzi / Hermann Hesse. 1930.

Salones que cruzamos con timidez, 
un centenar de rostros que desconocemos... 
Con lentitud, una tras otra, 
las luces palidecen. 

Allí cuando su brillo se hace gris 
cuando se ciega con el atardecer, 
un rostro me parece familiar, 
la memoria del amor encuentra 
conocidos los rostros 
que antes fueron extraños. 

Oigo nombres de padres, 
hermanos, camaradas, 
así como de héroes, de mujeres, poetas 
que yo reverencié cuando muchacho. 
Pero ninguno de ellos 
me concede siquiera una mirada. 

Como las llamas de una vela 
se desvanecen en la nada 
dejan en el entristecido corazón 
sonidos de poemas olvidados, 
oscuridad, lamentos 
en torno de los días ya encauzados 
en leyenda y en sueño 
de una luz disfrutada alguna vez.

viernes, 18 de agosto de 2017

Somos al viento...


Playa ventosa / Carmelo de Arzadun
Somos al viento
cometas que vuelan
la noche y se sueñan.
Somos de viento
de aire se hace la risa
y el llanto aire
se vuelve al recuerdo.
Somos de viento
en las tardes por los cielos
manos muy tiernas
sostienen el vuelo. 
Somos el viento
de asfalto que sangra
cometas de sangre
al viento se vuelan.
Somos de viento
nos queda el aire en gotas de risa
de risa volada nos queda la sombra
se escapa su nombre.

viernes, 11 de agosto de 2017

Tan arduamente el mar...

Joseph Mallord William Turner. Study of sea and sky, Isle of Wight. 1827 

Tan arduamente el mar,
tan arduamente,
el lento mar inmenso,
tan largamente en sí, cansadamente, 
el hondo mar eterno.
Lento mar, hondo mar,
profundo mar inmenso...


Tan lenta y honda y largamente y tanto
insistente y cansado ser cayendo
como un llanto, sin fin,
pesadamente,
tenazmente muriendo...


Va creciendo sereno desde el fondo,
sabiamente creciendo,
lentamente, hondamente, largamente,
pausadamente,
mar,
arduo, cansado mar,
Padre de mi silencio.

viernes, 4 de agosto de 2017

En las interiores noches


Lo he buscado en la rosa sublime de los cielos,

en el sol de las albas y en los nocturnos soles,

en los sutiles éteres de las brumosas nébulas,

en el girante pecho de la tierra nutricia,


en el arco sombrío de la curvada nube,

en el trágico rayo que se incrusta en la selva,

en los ríos brotados al peso de los mentes,

y en las olas muriendo de besos en las playas.


Lo he buscado en imágenes, bajo los mediodías,

en el Verbo que ostenta y el silencio que oculta,

y en el sueño estelar de la inclinada frente.


Lo he buscado...y de pronto me sumergí en mí mismo,

atravesé mis sombras, entré a mis noches místicas,

y El surgió de los éxtasis, ya en su luz inefable!

viernes, 28 de julio de 2017

Todo el pasado


Todo el pasado se quiere apoderar de mí
y yo me quiero apoderar del futuro,
me dislocan la cabeza para que mire atrás
y yo quiero mirar adelante.

No me asustan la soledad y el silencio,
son los lugares preferidos de Dios
para manifestarse.

Mi eterna gratitud a los que me quieren,
siempre les recordaré a la hora del sol.

No puedo detenerme,
perdonad, tengo prisa,
soy un río de fuerza, si me detengo
moriré ahogada en mi propio remanso.

viernes, 21 de julio de 2017

Mi tierra

 

                   
A un tiempo, cual sueño
que halaga y asombra,
de los robles las hojas caían,
del saúco brotaban las hojas.
 
   Primavera y otoño sin tregua
turnan siempre templando la atmósfera,
sin dejar que no hiele el invierno,
ni agote el estío
las ramas frondosas.
 
   ¡Y así siempre! en la tierra risueña,
fecunda y hermosa,
surcada de arroyos,
henchida de aromas;
 
   que es del mundo en el vasto horizonte
la hermosa, la buena, la dulce y la sola;
donde cuantos he amado nacieron,
donde han muerto mi dicha y mis glorias.

Rosalía de Castro

viernes, 14 de julio de 2017

Padre


Padre: lo único cierto 
es que tú no estás muerto.

Otros, tienen sus dioses, sus amigos lejanos; 
otros tienden las manos 
abiertas hacia verdes promesas imposibles, 
y esperan, recostados sobre la piedra dura 
de la paciencia, el pan de la dicha futura 
y el agua de venturas risibles. 
Están sobre el camino polvoriento 
deshojando sus preces en el viento; 
lamiendo las sandalias de las vírgenes, 
encendiéndoles velas a los santos 
y adulando una suerte de seres vengativos 
a quienes, desde luego, 
les da lo mismo, en suma, ser amables o esquivos. 
(Eso, si es que conocen todos nuestros quebrantos)

Yo, no. Yo solo tengo 
tu sombra inteligente; 
tu sombra que vigila 
con atenta pupila 
todas las tempestades que rugen tras mi frente; 
tu sombra, que me enseña las sendas de la Senda; 
la que lleva mi potro cerrero de la brida; 
la que acampa conmigo después junto a mi tienda 
¡y mis camellos y tesoros cuida!

Quizás no sepas, padre, que cuando tú partiste 
yo empezaba a ser triste. 
Ya estaba frente al vasto pizarrón de las cosas, 
con su sistema de ecuaciones odiosas, 
la tiza que me diste en la mano, 
y la frente fruncida, 
tratando de arrancarle, en vano, 
su incógnita a la vida. 
Pero yo sé que ahora me estás viendo, querido. 
Sé que estás a mi lado, 
seguramente empeñado 
en que recuperemos el tiempo perdido.

Por eso eres, padre, el único a quien pido.
Lo que yo quiero es esto: 
(bien poco; ya tú sabes que siempre fui modesto)

Tú, que no duermes, vela mi pobrecito sueño; 
tú, que eres fuerte, dame tu ayudita en la carga; 
tú que eres ágil sobre tu propia senda larga 
ponme fibras de amianto para mi duro empeño.

Hazme franco, sencillo, luminoso, risueño, 
ya si el placer me aniña, ya si el dolor me embarga 
vierte tu miel de abejas sobre mi copa amarga 
¡Y sobre todo, padre, hazme mi propio dueño!

Tenme siempre a tu lado como antes me tenías, 
disimula mis faltas, vibra en mis alegrías; 
cuida de que nos dure para siempre mamá. 
Envuélveme en ti mismo, ya que no puedo verte, 
y espérame en la hora confusa de la muerte 
para que me acompañes…

                                             ¡Hasta luego, papá…!